Mientras la ordenanza que regula la nocturnidad ya acumula más de 20 años sin actualización, otro boliche histórico de la ciudad cerrará definitivamente sus puertas en breve. Se trata de Gitana, local bailable ubicado en Presidente Roca al 700, que bajará sus persianas a finales de noviembre, tras la negativa del municipio a renovar su habilitación. Según un relevamiento realizado por La Capital, hay coincidencia entre los principales bloques en el Concejo sobre la necesidad de rever la normativa, lo que podría concretarse este mismo año.
Tal como reflejó recientemente este medio, Rosario pasó de tener unos 50 boliches en la década de 1990 a menos de 10 en la actualidad. Si bien la drástica baja obedece a varios factores, el hecho de tener una ordenanza poco o nada aggiornada tiende a complejizar una situación que en estos años generó múltiples tergiversaciones de rubro y pérdida de ofertas culturales.
Durante la segunda gestión de Mónica Fein, el Palacio Vasallo había avanzado en un borrador con relativo consenso político, pero finalmente ese trabajo cayó en saco roto. Luego vino la pandemia -que profundizó la crisis en el sector- y tras ella el debate parece tomar cuerpo nuevamente. Esta semana, la comisión de Producción recibió a un grupo de empresarios "para discutir problemáticas vinculadas a la ordenanza de espectáculos públicos N° 7.218 y la necesidad de su actualización", según se indicó oficialmente.
Consultada para este artículo, la presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck, aliada del intendente Pablo Javkin, confirmó que existe intención de volver a discutir la normativa, porque "Rosario necesita una legislación que dé cuenta de los cambios culturales, garantice la convivencia, ofrezca opciones para la juventud, y sea segura para todos y todas".
En el mismo sentido se expresó Caren Tepp, titular de Gobierno, comisión que por naturaleza llevará las riendas del debate legislativo. La representante de Ciudad Futura remarcó que la discusión "no debe estar centrada solo desde el aspecto técnico y el control, sino también sobre qué espacios quiere promover el municipio".
A propósito de la amplitud de miradas, que el debate haya arrancado por la comisión de Producción representa un cambio respecto a situaciones anteriores. Ello fue remarcado especialmente por su presidenta Silvana Teisa (Todos Hacemos Rosario - PJ), quien resaltó que "la pandemia modificó las actividades nocturnas, por eso es muy necesario ir escuchando las distintas voces, para tener una ordenanza lo más prolija y abarcativa posible".
Los ejes del debate
Amén de las consideraciones generales sobre la necesidad de actualizar la normativa, el camino para llegar a un texto consensuado recién comienza. Es que las ideas para trabajar sobre la nocturnidad son más bien amplias y se requiere de mucho trabajo para lograr una ordenanza que deje contentos a todos los sectores involucrados. Una de las alternativas sobre la mesa fue la del concejal Martín Rosúa, quien propone que la regulación para la nocturnidad debe dividirse en cuatro normas distintas: gastronomía, espectáculos públicos, boliches de grandes superficies y bares culturales. Esta idea es apoyada por otros bloques, como el de Todos Hacemos Rosario, según dijo su titular Julia Irigoitia.
"Lo fijado por la 7.218, que básicamente dividía entre locales bailables y no bailables, no es razonable para la situación actual. Eso generó una normativa muy rígida que muchas veces dificultaba el control", indicó Rosúa, quien como integrante de la comisión de Producción destacó que se incorpore esa visión, "para que Rosario no pierda un perfil que tenía, que generaba mucho trabajo porque mucha gente venía a Rosario por su movida nocturna".
La representante socialista Verónica Irizar subrayó que hoy "muchos jóvenes se van a lugares recónditos y muy poco seguros porque no tienen opciones en Rosario". En este sentido planteó que uno de los ejes a trabajar podría ser discutir posibles localizaciones, "donde se puedan generar incentivos y a la vez se garantice un óptimo servicio de transporte".
Además del transporte y la localización de los locales, otros ejes de discusión -según propuso Schmuck- deberían ser "horarios, menores de edad, seguridad y género, buscando el equilibrio entre diversión, consumo, controles y convivencia".
Por su parte, el concejal oficialista Fabrizio Fiatti coincidió en que la normativa actual "necesita una actualización" y que desde el oficialismo están dispuestos a retomar el proceso que quedó trunco en el período anterior. "Primero hay que escuchar a todos los sectores involucrados y eso ya arrancó", comentó.
Uno más y van...
Mientras los concejales prometen que ahora sí hay consenso mayoritario para avanzar en la actualización de la normativa, la ciudad continúa con su sangría de locales bailables. En tres meses cerrará sus puertas Gitana, ubicado en Presidente Roca 729, luego de que el municipio le deniegue su pedido de renovación de habilitación, amparado, entre otras cuestiones, en las reiteradas denuncias de vecinos de la zona. El boliche, cuyo titular ante las oficinas del Ejecutivo es Sergio Luis Prestera, quedará sin habilitación desde el próximo 24 de noviembre.
En reiteradas ocasiones este medio dio cuenta de la baja continua en la cantidad de espacios de nocturnidad en Rosario. En 2018, por ejemplo, se contaba que en apenas seis años habían bajado sus persianas 20 locales bailables, mientras que algo similar había ocurrido con el resto de las categorías admitidas por la ordenanza 7.218. La Capital consultó las cifras actuales de estos establecimientos, pero la información no fue provista por el municipio.